OJARA: La historia de una empresa que con 48 años se engancha a Colombia

Hay empresas que nacen de un plan.
Y hay empresas que nacen de una necesidad, de un instinto y de una convicción profunda: hacer las cosas bien, incluso cuando todo está por construirse.

La historia de Ojara es la historia de Colombia misma. Una historia de esfuerzo, de manos que trabajan, de decisiones valientes y de un país que se levanta todos los días creyendo en su gente. Es la historia de cómo un gancho se convirtió en símbolo de confianza.

Antes de existir, ya estaba en movimiento. Mucho antes de que el nombre Ojara existiera formalmente, la semilla ya estaba plantada.

En la década de los 70, cuando el país crecía entre retos económicos y una industria textil en transformación, Óscar Jaramillo entendió algo que pocos veían: el futuro no estaba solo en fabricar productos, sino en crear soluciones.

En ese momento, el trabajo comenzaba en Andina de Plásticos, donde se tercerizaba la producción de ganchos para marcas como Leonisa. No era todavía una empresa propia, pero sí una escuela. Allí se aprendía el valor de la precisión, la importancia del detalle y, sobre todo, la responsabilidad de sostener algo que representaba el trabajo de otros.

Porque un gancho no es solo un objeto. Es el soporte de una prenda, de una marca, de un esfuerzo. Ese fue el verdadero comienzo. No en una fecha oficial, sino en una idea.

1989: el nacimiento en un segundo piso

El 1 de noviembre de 1989, en un segundo piso cerca del Tránsito de Itagüí, nació formalmente Representaciones Óscar Jaramillo.

No había grandes instalaciones.
No había tecnología avanzada.
Había algo más importante: voluntad.

El equipo era pequeño. Los productos eran maquilados por terceros como Colcepillos. Los bultos de materia prima, de hasta 50 kilos, se subían por escaleras a pulso. No había montacargas, ni automatización, ni promesas de éxito.

Había trabajo. Se vendía, se entregaba, se organizaba y se soñaba. Todo al mismo tiempo. Cada día era una apuesta. Cada cliente, una oportunidad que no se podía perder.

1991: el día en que Ojara decidió producir su propio destino

Dos años después, llegó el primer gran punto de quiebre. La adquisición de la primera máquina inyectora Don Shing no fue solo una compra. Fue una declaración. Ojara dejó de depender de terceros para convertirse en productor.

Fue el momento en que la empresa dejó de comercializar el futuro y empezó a fabricarlo. Esa decisión cambió todo. La operación creció. La empresa se trasladó a una bodega más grande. Los operarios no solo trabajaban las máquinas: las desmontaban, las limpiaban y las cuidaban como si fueran propias.

Porque lo eran.

Para finales de los años 90, Ojara ya operaba 24 horas al día, siete días a la semana. No por obligación. Por convicción.

Cuando el retail cambió las reglas, Ojara decidió liderar

La llegada de grandes superficies como Carrefour y Éxito a Colombia transformó la manera de exhibir productos. La exhibición dejó de ser un detalle. Se convirtió en una estrategia. Y Ojara estuvo ahí.

Desarrolló soluciones como el Sizer, que permitió organizar las tallas de forma clara y eficiente. Creó el gancho Cobra, una pieza técnica compleja que ayudó a estandarizar la exhibición en tiendas. No se trataba solo de producir más. Se trataba de producir mejor. De entender que cada solución era parte de una experiencia.

2007: el traslado que confirmó quiénes eran

El traslado a la sede actual, en la Autopista Sur, marcó otro momento decisivo. La empresa contratada para el montaje falló. Pero Ojara no. Fueron los mismos trabajadores quienes instalaron las máquinas, conectaron sistemas y levantaron la planta. Trabajaron desde la madrugada hasta la noche. La producción solo se detuvo tres días.

No porque fuera fácil. Sino porque había algo que nunca se detiene en Ojara: el compromiso.

La transformación hacia una empresa tecnológica

Con el tiempo, Ojara dejó de ser solo una planta de producción para convertirse en una organización tecnológica.

Se creó el taller propio de mecanizado.
Se implementó el sistema WMS para gestionar inventarios.
Se obtuvo la certificación ISO 9000.
Se integraron robots y sistemas de monitoreo en tiempo real.

Cada paso representaba algo más que crecimiento. Representaba independencia. La capacidad de controlar su propio destino.

El día que Ojara exportó a China

Uno de los momentos más simbólicos en la historia de la empresa fue la primera exportación a China.

China, el gigante manufacturero mundial.

China, el referente.

Ese día, un contenedor con ganchos Ojara cruzó el océano. No era solo un envío. Era una confirmación.Ojara ya no era solo parte de la industria. Era parte del mundo.

Resistir también es crecer

Durante la pandemia, cuando el mundo se detuvo, Ojara no se detuvo. Se adaptó.

Produjo mascarillas.
Diversificó soluciones.
Protegió empleos.

Porque una empresa no es solo su producción. Es su gente.

Hoy, más de 260 personas forman parte de esta familia. Más de 1.500 clientes confían en sus soluciones. Está presente en el 70% de las tiendas del país y exporta a 10 países. Pero esos números no cuentan la historia completa. La historia completa está en cada persona que ha hecho parte del camino.

48 años después, el corazón sigue siendo el mismo

Ojara evolucionó. Creció. Se automatizó. Se internacionalizó. Pero nunca perdió lo más importante: su esencia.

Sigue siendo una empresa que cree en el trabajo.
Que cree en Colombia.
Que cree en hacer las cosas bien.

Lo que comenzó en un segundo piso hoy sostiene miles de marcas. Lo que comenzó con esfuerzo hoy es una organización que construye país. Lo que comenzó como una idea hoy es una historia.

Una historia que no se mide en años. Se mide en confianza. Y que, después de 48 años, sigue enganchada a lo que viene.

Esta historia no se detiene aquí. Cada gancho, cada solución y cada detalle que creamos es una forma de seguir construyendo país, de seguir creyendo en lo nuestro y de seguir trabajando con el corazón.

Hoy te invitamos a ser parte de esta historia.
A confiar. A crecer. A construir juntos lo que viene.

Conoce más sobre Ojara, nuestras soluciones y nuestro legado en www.ojara.com y sigamos enganchados al futuro.

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